La masacre de Atocha ocurre en Madrid durante la transición española a la democracia.

La masacre de Atocha de 1977 fue un ataque de extremistas de derecha en el centro de Madrid el 24 de enero de 1977, que vio el asesinato de cinco activistas laborales del Partido Comunista de España (PCE) y la federación de trabajadores Comisiones Obreras (CC. OO). El acto se produjo en el contexto más amplio de la reacción de extrema derecha a la transición de España a la democracia constitucional tras la muerte del dictador Francisco Franco. Con la intención de provocar una respuesta violenta de izquierda que proporcionaría legitimidad para un contragolpe de estado posterior de derecha, la masacre tuvo un efecto opuesto inmediato; generando una repulsión popular masiva hacia la extrema derecha y acelerando la legalización del Partido Comunista, prohibido durante mucho tiempo.

El 24 de enero por la noche, tres hombres entraron en una oficina de apoyo legal a los trabajadores del PCE en la calle Atocha, en el centro de Madrid, y abrieron fuego contra todos los presentes. Los asesinados fueron los abogados laboralistas Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo; el estudiante de derecho Serafín Holgado de Antonio; y el asistente administrativo Ángel Rodríguez Leal. En el ataque resultaron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz.

Todos los perpetradores tenían vínculos con organizaciones neofascistas en España opuestas a la democracia. Los implicados en la masacre y sus cómplices fueron condenados a un total de 464 años de prisión, aunque posteriormente estas penas se redujeron significativamente y varios de los perpetradores escaparon de la custodia. Quedan dudas sobre si todos los culpables fueron llevados ante la justicia.

Los acontecimientos que rodearon la masacre se consideran generalmente un punto de inflexión crucial en la consolidación del retorno a la democracia en España a finales de los años setenta. Escribiendo sobre el 40 aniversario de la masacre, el periodista Juancho Dumall señaló: "Fue un acto terrorista que marcó el futuro del país de una manera que los asesinos nunca hubieran sospechado y, en cambio, era la deseada por las víctimas". Conmemorado anualmente, en Madrid hay 25 calles y plazas dedicadas a las víctimas de la masacre de Atocha.